Los estados crónicos de tensión muscular pélvica, así como las contracturas y espasmos, son secundarios a algún traumatismo físico o psicológico.
En ocasiones es tan leve o lejano, que la mujer no lo recuerda o no lo relaciona.
Al tiempo que se instala una hipertonia disminuye la propiocepción, lo que hace que la mujer asocie el dolor directamente con situaciones como el coito o las revisiones ginecológicas. La detección de un problema muscular sensible de recuperación desdramatiza su situación.
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